sábado, 2 de octubre de 2010

Inquisidor Randell

Ya estaba anocheciendo. Una figura, vestida con un vestido corto se subió al balcón. de la habitación. Entró, y comenzó a buscar en los cajones de la mesilla. Conforme pasaba el tiempo parecía más desesperada.
-¿Buscabas esto? - Llednar salió de entre las sombras. Llevaba la espada en una mano y el colgante en la otra. Sonreía. Todo había salido según lo planeado.
-Vaya señor inquisidor... Robarle algo a una dama no es de muy buena educación.
-No pretendo ser educado. Ha llegado tu hora.
Llednar se lanzó contra Maya, intentando golpearla con la espada. Ella pasó a la defensiva, esquivando sus ataques. Los golpes comenzaron a destrozar el mobiliario. Se oían desde el salón, y el señor de la casa fue a investigar. Al entrar, la escena era sorprendente. La habilidad marcial de ambos contendientes era increíble, pero si la lucha se alargaba mucho más Maya llevaba las de perder. Haciendo caso omiso de los gritos del noble, Llednar la lanzó hacia el jardín. El golpe fue bastante fuerte, y Maya se quedo tumbada contra el suelo. Cuando Llednar salió todo ocurrió muy deprisa. Ella empezó a lanzarle estiletes, de los cuales, uno le impactó en un hombro. Muy enfadado, Llednar lanzó una potente descarga de energía oscura, pero sin saber cómo, vio como Maya la esquivaba.
-Vaya... Eres bastante ágil, pero no podrás correr eternamente. - Por toda respuesta, Maya lanzó otro estilete, que golpeó contra la pared.
-Pensaba que habías tenido ocasión de constatar mi agilidad anteriormente. - Incluso en esa situación, la voz de Maya resultaba pícara, pero la respuesta de Llednar fue inmediata. Bajó hasta el jardín utilizando el poder de su alma que el inquisidor Marcel había llamado ki, y se preparó para lanzar otra descarga de energía, aún más potente que la anterior.
-Siento tener que decirlo,  pero recuerda que estás luchando por tu vida. - Hubo un silencio. Maya se puso seria, y miró a Llednar. Su expresión era extraña. Una mezcla de curiosidad y preocupación.
-¿Y tú?¿Por qué luchas tú? Sé que eres uno de los nuestros. No eres puramente humano. Nunca serás un inquisidor.
-Tú no sabes nada de mí. Como mucho sabrás algo sobre Mewt, pero él es un debilucho. - La expresión de la cara de Maya cuando Llednar se refirió a Mewt en tercera persona fue de sorpresa, pero cuando Llednar le atacó, consiguió esquivar el golpe fácilmente.
-Si no eres Mewt Randell. ¿Quién eres? - Maya estaba preocupada. Había indagado bastante sobre Mewt antes de volver al palacio de aquel noble, pero no sabía de ningún hermano gemelo... ¿Quién podría ser?
-Soy Llednar Twem. Y tu eres un cadáver. - Llednar se lanzó contra Maya, y ella se lanzó contra él. Llednar logró golpear a Maya en la cabeza con la parte plana de la espada, y Maya logró darle en el pecho con un estilete... Después, ambos cayeron al suelo...




-----------------------------------------------






Mewt se despertó. Estaba en su habitación en la ciudad. El inquisidor Marcel estaba a su lado.
-Buen trabajo, muchacho. - Su cara tenía una sonrisa de satisfacción, pero Mewt sólo se acordaba de que le habían quitado el rango de inquisidor... ¿Qué habría pasado? - La chica se encuentra ahora en el sótano. Esta será tu primera investigación en solitario, chaval.
-¿Qué?¿Pero usted se va?
-Si. Ya han pasado dieciséis años. Va siendo hora de que trabajes solo. Puede que nos volvamos a ver,  inquisidor Randell.
Marcel se marchó de la habitación. El ruido sugería que se había ido de la casa también... Mewt tenía muchas dudas, pero un pensamiento pasó por encima del resto. ¿Inquisidor Randell? Suena bien...

No hay comentarios:

Publicar un comentario