El inquisidor Marcel estaba esperando en el despacho. Llevaba de pie, mirando a su antiguo maestro, el inquisidor Ángel, desde hacía ya diez minutos... Le ponía de los nervios que hubiesen elegido para darle la bronca a su maestro. Nada más llegar a El Dominio, algunos inquisidores se le habían echado encima, ya que todos opinaban que el niño debió morir también, y tras examinarlo, decidieron que aunque tenía potencial, era peligroso para dejarlo en la escuela. Aunque Marcel había decidido que lo adiestraría él personalmente.
-Espero que ese niño tenga aunque sea la mitad de las capacidades que dices que tiene.
-Las tiene señor. Sólo hay que desarrollarlas.
-Eso habrá que verlo... Lo que no entiendo es que lo quieras adiestrar personalmente, Marcel. - El inquisidor se subió las gafas y se levantó de su asiento. - Desgraciadamente para nosotros, cada vez hay más seres sobrenaturales, y los altos inquisidores son absolutamente necesarios. Comprenderás que no puedo prescindir durante casi 16 años de un alto inquisidor como tú.
-Le aseguro que este niño podrá hacer el trabajo de diez inquisidores con el debido entrenamiento. Además - añadió - tampoco iba a retirarme. Durante el viaje atenderé a las misiones de la inquisición que me cojan de camino. Así el chico aprenderá en primera fila.
-Ese niño lleva una pesada carga en su interior, Marcel. Puedo sentirlo desde aquí. Puede que sea uno de los mejores inquisidores desde la fundación de nuestra Santa Institución... - El inquisidor Ángel se giró, y contempló los jardines que se veían desde su ventana... En plena primavera, las hojas estaban teñidas de un intenso verde, pero los ojos del inquisidor se perdían más allá del horizonte. - O puede que su poder lo consuma y sólo nos traiga la desgracia.
-Respondo con mi vida sobre este niño. Estoy seguro de que será un gran inquisidor.
-Ojalá tengas razón Marcel... Ojalá.
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El inquisidor Marcel salió del despacho con un permiso para entrenar al niño. Observó que al niño ya le estaba creciendo el pelo. Un cabello claro, rubio, pero con matas oscuras. El niño no era normal, desde luego, pero si lo fuera no merecería tanta atención. Marcel ordenó a unos criados hacer el equipaje, para él y para el niño. Tenía pensado ir a Moth. Hacían falta inquisidores en las Tierras Oscuras. Tenía pensado pasar por Gabriel también, pero primero esperaría a que el niño creciera un poco. Hasta entonces, bastaba con ir por Argos. Tan sólo unos 12 años. Según tenía entendido el niño ya tenía casi un año, así que estaría preparado... Más le valía estarlo.
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