-Señor. ¿A cuánto estamos del pueblo? - La voz del chico era melodiosa. Sonaba dulce en medio de ese silencio.
-No más de una hora Mewt. - El inquisidor Marcel se quitó la capucha. Estaba cansado, nunca se le había dado bien esperar. - Muy bien Mewt, y ahora como parte de tu entrenamiento. Dime, ¿por qué podemos fiarnos de los pueblerinos sobre los rumores de "seres extraños"?
-Bueno, primero, todos los habitantes estaban convencidos, lo cual descarta que sea la imaginación de un lunático. Además, los gritos que dicen haber oído, así como sus testimonios de personas asaltando los cementerios coinciden con el modus operandi de ciertos brujos. - Mewt estaba tranquilo. Llevaba unas cuantas horas preparándose para esa pregunta.-Existen bandidos que conocen también ese tipo de cosas, y que las hacen para que los aldeanos se asusten con el miedo a nigromantes y no hagan nada contra los robos. También podría ser eso.
-Claro... - La respuesta le había dejado mudo. No se esperaba ese razonamiento, y la verdad es que tenía razón... ¿Qué más tenía? Tenía que pensar algo... - Bueno... junto a esos esqueletos a las afueras encontramos rastros de magia.
-¿Lo que significa que...?
-Yo... estooo... - No tenía respuesta para esa pregunta... ¿Qué podría ser?
-Deberías estudiar más. Significa que algún brujo esta reuniendo su ejército privado de no-muertos, pero su control tiene un área límite, y esta intentando forzar ese límite.
Mewt bajó la cabeza. Debió haberlo supuesto... Lo peor es que la noche anterior había estado leyendo el Malleus Malleficarum, y precisamente uno de los temas que trata son los nigromantes... Ahora se acordaba. Decía que había que matar al nigromante. Los no-muertos caerían al matarlo.
En ese momento una flecha pasó delante del caballo de Mewt, haciendo que se encabritara y tirase a Mewt. En apenas unos segundos Mewt calmó al animal y sacó su Legislador, "Viva la Reina". La hoja vibraba, lo cual indicaba presencia sobrenatural cerca. De entre los arbustos a los lados del camino salieron dos esqueletos armados con espadas, y del otro lado salieron otros tantos.
En ese momento una flecha pasó delante del caballo de Mewt, haciendo que se encabritara y tirase a Mewt. En apenas unos segundos Mewt calmó al animal y sacó su Legislador, "Viva la Reina". La hoja vibraba, lo cual indicaba presencia sobrenatural cerca. De entre los arbustos a los lados del camino salieron dos esqueletos armados con espadas, y del otro lado salieron otros tantos.
-Muy bien Mewt... ¿Qué crees que afectaría más a estos seres?
Mewt apenas podía pensar. Los seres parecían estar sopesando la situación... Y Mewt aprovechó... Realizando unos cuantos gestos y cánticos señaló a unos de los esqueletos. A ojos normales no pasó nada... Pero a ojos de los presentes, una descarga luminosa se estrelló contra el esqueleto, destrozándolo completamente.
-Demasiado ostentoso. Con un tajo hubiese funcionado igual.
Acto seguido el inquisidor Marcel golpeó desde su montura a dos de los esqueletos, destrozando completamente los huesos. Sólo quedaba un esqueleto, que se lanzó sobre Mewt a toda velocidad. Mewt logró parar el golpe con su espada, consiguiendo un buen punto de contraataque al dejar el pecho de la criatura sin defensa, y cortándolo por la mitad de un tajo. Mewt se encontraba nervioso... Nunca había luchado en una pelea de verdad, y no parecía gustarle la idea de luchar continuamente por su vida, pero el inquisidor Marcel le hizo una señal para que volviese a montar. Mewt no rechistó, y montó de nuevo en el caballo. La capucha tapaba su cara, pero por su respiración se podía sentir su enorme miedo.
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