Mewt y Marcel llegaron al pueblo... No había ni un alma. Sólo se escuchaba el sonido del viento. Nada más entrar Mewt comenzó a buscar usando todas las detecciones sobrenaturales que conocía. Había restos de magia por todos lados, y apenas podía ver nada a través de ellos. En su mano, la empuñadura de "Viva la Reina" vibraba fuertemente.
-Ve a mirar a la iglesia del pueblo. Yo buscaré por las casas. Si te encuentras al nigromante no te enfrentes a él tu solo.
Por toda respuesta, Mewt comenzó a encaminarse hacia la iglesia, cuyo campanario podía ver. Mientras se movía hasta allí comenzó a sentirse nervioso... No era consciente de lo que estaba pasando en su interior... Pero tampoco había nada que pudiese hacer contra ello...
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Mewt entró en la iglesia. Se acercó al altar e hizo una reverencia hacia la cruz. Apenas se agachó, una flecha cayó a sus pies.
-Vaya, yo que esperaba encontrarme a un inquisidor y tan solo es un muchacho... - Cuando Mewt se giró pudo ver a un hombre vestido con una extraña capa negra. Junto a él había dos esqueletos. Uno de ellos llevaba un arco y el otro una espada.
-Será mejor que te rindas, brujo.
-¿Rendirme?Mírate, te tengo contra las cuerdas. ¿Tú solo contra mí y estos dos? Lo dudo.
Mewt quería acabar rápido. Lanzó una descarga de luz contra el nigromante, pero el esqueleto que llevaba el arco se puso en medio. Destrozo al esqueleto, dejando un montón de huesos. Tras eso el segundo esqueleto se lanzó contra él. Mewt consiguió parar el golpe, y de un tajo le destrozo el pecho. Dejando a los esqueletos en el suelo se acercó al nigromante hasta poner su espada en su cuello.
-¿Tus últimas palabras brujo?
Se hizo el silencio... El nigromante le miró completamente serio. Al final sonrió un poco.
-Dale recuerdos a la Muerte.
Mewt no pudo oír el comentario. Miró hacia su estómago. Una espada le atravesaba de un lado a otro... Sintió como le daban una patada para quitarle de la hoja. Al mirar hacia arriba pudo ver a los dos esqueletos completamente de pie.
-Interesante, ¿verdad? - La voz del nigromante era relajada. Estaba apoyado de rodillas junto a Mewt, examinando la herida. - Estos esqueletos pueden reconstruirse. La única manera de destrozarlos es machacarlos hasta que sólo quede polvo. No te preocupes por la herida... Morirás en unas horas. ¿Quién sabe? Puede que te reviva y te convierta en uno de mis esclavos.
Mewt intentó responder, pero sólo pudo escupir sangre. Estaba defraudando a su maestro. Pese a todo dedicó sus últimos pensamientos a una plegaria por Marcel.
Estúpido. ¿Qué era esa voz? El nigromante no parecía haberla oído. Seguía diciendo estupideces sobre los experimentos que podría hacer con su cadáver. Me das asco Mewt. Déjame a mí. Este tipo va a pagar por su atrevimiento... Mewt no respondió. Su cabeza daba vueltas... Sin poder decir nada se desmayó.
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Abrió los ojos. Trece años esperando para salir... Estúpido Mewt. Examinó la escena. Aún tenía a "Viva la Reina" agarrada por la empuñadura. El nigromante se estaba marchando de la iglesia. Le acababa de decir a los esqueletos que le rematasen... Iluso... Mucho más iba a necesitar.Antes de que llegase a las puertas, se levantó, golpeando con su espada a uno de los esqueletos, y haciendo astillas toda la parte superior de su cuerpo. El segundo esqueleto reaccionó, lanzándose contra él, pero poco pudo hacer contra el segundo golpe, que destrozó ambos brazos del esqueleto. En apenas unos segundos ambos esqueletos estaban hechos astillas contra el suelo. El nigromante se detuvo, y sin apenas girarse pronunció unas palabras.
-¿Qué eres? - El tono denotaba un enorme miedo.
-Soy tu peor pesadilla. - Comenzó a musitar unas palabras. El nigromante no reaccionó... Una descarga oscura destrozó el cuerpo del nigromante, y soltándose el pelo continuó. - Soy Llednar Twem.
En ese momento cayó al suelo... El esfuerzo físico, sumado a la herida, lo estaba matando. Cayó al suelo, pero con una sonrisa en los labios.
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Mewt se despertó en una cama. No recordaba nada. Sólo recordaba la espada del esqueleto clavándose en su estómago. Intentó incorporarse, pero el dolor era muy fuerte. Aunque pudo ver unas vendas que cubrían su estómago.
-No estuviste mal, pero te dije que no te enfrentases tu solo al nigromante. - Marcel, que acababa de entrar en la habitación miró la herida - Se está curando bien. Has tenido suerte de que notase las descargas. No vuelvas a hacer esa estupidez.
-Entendido señor... - Mewt dudó un momento, pero al final preguntó - Señor Marcel... ¿Dónde estamos?
-Es cierto, llevas dos semanas medio muerto, así que no sabes donde estamos. - Marcel descorrió las cortinas. Se podían ver enormes edificios de altas torres y enormes palacios desde la ventana. Todos los edificios estaban bellamente decorados. Parecía que el lujo fuese la moda del lugar. - Bienvenido a Gabriel.
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