Mewt se despertó. Estaba desnudo, en una cama... La habitación era pequeña, estaba hecha de piedra, y la decoración era austera... Una ventana en la pared, la cama, una pequeña cómoda, una silla y una mesa... Todo tallado en un estilo muy sencillo...
En la silla había una monja... No se había dado cuenta de que Mewt se había despertado... Cuando se giró a tomarle la temperatura, notó que estaba despierto. Con muchas disculpas, la hermana, que apenas debía de ser una novicia, salió de la habitación... Pasaron quince minutos... Al final, Mewt pudo oír el característico sonido de los tacones golpeando el suelo de madera... ¿Tacones en una abadía? Intentó pensar, para llegar a una explicación de como puede ver alguien con tacones en la abadía... Pero hasta que la respuesta no abrió la puerta no se le ocurrió. Una inquisidora. Era la misma que le había dormido... Era bastante joven, posiblemente de la edad de Mewt. Llevaba el pelo, completamente rojo, suelto hacia atrás. Combinaba el traje de inquisidora con unos zapatos de tacón... ¿Cómo podía andar con eso?
-Vaya... Parece que el inquisidor Randell se despertó al fin... - el tono era bastante insultante, y si no fuera por su actual confusión, Mewt habría buscado algo con lo que responder. - Justo como dijo el Inquisidor Marcel. Joven, con buenas intenciones, pero sin sentido común... Por tu culpa han muerto cuatro inquisidores. Espero que haya merecido la pena...
-Lamento tener que recordartelo, pero en ningún momento pedí ayuda.
-¿Y que esperabas, que nos quedasemos sin hacer nada?
-Eso habría sido inteligente.
Se hizo el silencio... Una tensa mirada entre ambos revelaba el principio de un enfrentamiento... Parecía que fuesen a luchar en cualquier momento... Hasta que una de las monjas le dijo algo a la inquisidora... Mewt no supo que había dicho la monja, pero fuese lo que fuere, le había concendido un descanso...
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